La Bobal, estrella emergente

La Bobal, estrella emergente

26 de September de 2017 / Qué hay de nuevo

Sólo el Tempranillo supera a la Bobal como variedad tinta con mayor superficie plantada en España –más de 200.000 hectáreas-. Es la variedad reina y nativa en la Denominación de Origen Utiel-Requena, en la meseta interior de la provincia de Valencia, a 700 metros de altitud media y a 70 kilómetros de distancia del Mediterráneo.

Allí ocupa el 75 por ciento de la superficie total del viñedo y está perfectamente adaptada a su suelo y clima. Pero también es variedad identitaria de la DO Manchuela, de la DO Ribera del Júcar y está autorizada en Aragón, Navarra, Extremadura o Castilla-La Mancha, además de en territorios del Levante español.

“Las primeras noticias escritas de la Bobal nos las proporciona el escritor valenciano Jaume Roig en su obra ‘L’Spill o Llibre de les Dones’ escrito entre 1457-1462, donde menciona y alaba la variedad Bobal frente a otras”, como apunta la iniciativa ‘Territorio Bobal’ que apoya la candidatura del área enmarcada en la DO Utiquel-Requena como Paisaje Cultural de la Vid y el Vino de la UNESCO.

Los nombres de la Bobal

Su piel gruesa, racimos grandes y compactos, brotación tardía y resistente a la sequía han convertido a la Bobal en variedad propia de territorios de clima mediterráneo con rasgos de continentalidad. Fuera de España, la Bobal crece en pequeñas producciones en Languedoc-Roussillon, en Francia, y en Cerdeña, donde se la conoce como Bovale o Nieddera, apunta el buscador internacional de vinos Wine-Searcher.

Su nombre proviene de la palabra latina bovale –que significa buey- aparentemente por la similitud de la forma de su racimo con la cabeza de un buey. Toma también otros sobrenombres, como Requenera, Requení, Provechón, Carignan d’Espagne, Valenciana tinta o Tonto de Zurra.

La dignificación de la Bobal

Es la vigorosa Bobal uno de los ejemplos vitícolas de cómo la puesta en valor de lo autóctono ha contribuido a dignificar una variedad que se utilizaba ampliamente para la producción de vino a granel por su productividad y color, entre otros factores.

La Bobal ha estrenado nueva vida en los últimos años en manos de viticultores y bodegas que han sabido sacar partido de sus atributos gracias a una viticultura de calidad –también con selección masal de las mejores cepas viejas disponibles para reproducirlas-, predominando los bajos rendimientos, y encaminándose a una elaboración que ensalza su potencial enológico, de tal modo que se aprovecha su acidez, su carga frutal, su alto contenido de taninos, su estructura y volumen y su grado alcohólico moderado.

La Bobal da a luz rosados apreciados, por ser frescos y aromáticos, y tintos nobles, de intenso color cereza oscuro con tonos violáceos, de potente aroma a frutos rojos y para los que su color, acidez y taninos predicen su adecuado paso por barrica y buena evolución.

Sus beneficios para la salud también han sido objeto de estudio por la Universidad Politécnica de Valencia, en colaboración con la DO Utiquel Requena. “Es una de las variedades de uva con mayor contenido en resveratrol, que es la sustancia cardiosaludable y anticancerígena atribuida al vino”, subraya esta denominación.

De ‘Cenicienta a princesa’

Tomando las palabras del enólogo Rafael Orozco en el documental ‘La Bobal y otras historias del vino español’, filmado por el canadiense Zev Robinson con producción de Albertina Torres, “la Bobal era la Cenicienta y pasó a ser la princesa”. Es la trayectoria de la Bobal, por tanto, un ejemplo del triunfo creciente de la recuperación de la personalidad vitícola de territorios de la mano de la puesta en valor de sus variedades históricas.

Un paso adelante para paliar la pérdida de riqueza varietal que los arranques de viñedo de décadas pasadas se llevaron por delante con el argumento de la productividad.


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